ISA CRUZ septiembre 10, 2026
Hoy 10 de septiembre de 2026, se cumplen cinco años de su muerte. Y en los Pennines, donde vivía, el viento sigue soplando entre las colinas como si nada hubiera cambiado. Pero algo cambió.. Porque Michael Chapman ya no está para escucharlo. Aunque, si uno presta atención, su guitarra sigue sonando. No en los grandes escenarios. No en las listas de éxitos. Sino en ese lugar donde la música se convierte en paisaje, en clima, en una forma de estar en el mundo. Hay artistas que persiguen la fama. Y hay artistas que persiguen la verdad. Michael Chapman perteneció a esta segunda estirpe: un guitarrista y cantautor que pasó siete décadas construyendo un universo sonoro propio, ajeno a las modas, a los grandes sellos y a las exigencias de la industria. No fue una estrella del pop. No llenó estadios. Pero cuando alguien como Thurston Moore, de Sonic Youth, lo señaló como una de sus mayores influencias, no estaba exagerando: estaba describiendo a un hombre que pintaba con sonidos y que, sin buscarlo, se convirtió en una de las mayores influencias ocultas del folk y el rock experimental. Michael Chapman murió en su casa el 10 de septiembre de 2021, a los 80 años, a causa de un ataque al corazón. Su familia lo despidió con unas palabras que lo retratan mejor que cualquier biografía: «Un caballero, un músico, un marido, una fuerza de la naturaleza, una leyenda». Cinco años después, su guitarra sigue sonando. De Leeds al mundo (pasando por Cornualles) Michael Robert Chapman nació el 24 de enero de 1941 en Hunslet, Leeds, en el seno de una familia trabajadora del norte de Inglaterra. Hijo de un acero y de una empleada de una empresa de venta por correo, creció en un ambiente donde la música no era un lujo, sino una forma de expresión. De joven, la música no era su única pasión: estudió en la escuela de arte de Leeds y se ganó la vida como profesor de arte y fotografía en Lancashire. Pero la guitarra tiraba más. En sus años de formación, Chapman se empapó del jazz de Django Reinhardt (a quien consideraba su «tótem») del blues de Big Bill Broonzy y de la nueva ola de guitarristas folk británicos como Bert Jansch y Ralph McTell. De esa mezcla imposible —jazz, folk, blues, ragtime y modalismos del este de la India— nació un estilo que no se parecía a nada. El punto de inflexión llegó en 1966, en un pub de Cornualles. Chapman no tenía dinero para pagar la entrada, así que le ofreció al dueño tocar gratis durante media hora si le dejaba pasar. Media hora después, tenía un contrato para tocar todas las noches. «Así empezó todo», recordaba años después. En 1967 ya se codeaba con John Martyn y Roy Harper en los circuitos folk de Londres y Cornualles. Y en 1969, con el sello Harvest (la filial «underground» de EMI, hogar de Syd Barrett y Kevin Ayers), publicó su primer disco: Rainmaker. La trilogía que lo cambió todo Los primeros cuatro discos de Chapman en Harvest —Rainmaker (1969), Fully Qualified Survivor (1970), Window (1971) y Wrecked Again (1972)— forman una de las secuencias más sólidas del folk-rock británico de su época. Pero si hay un disco que lo define, ese es Fully Qualified Survivor. Publicado en 1970, es una obra monumental que tuvo el privilegio de unir a Elton John y David Bowie al inicio de sus carreras, aunque fuera de forma indirecta. En el disco participaron Mick Ronson (el futuro guitarrista de Bowie), Rick Kemp (que luego se uniría a...









