ISA CRUZ septiembre 9, 2026
Hoy 9 de septiembre, se cumplen 24 años de su muerte y el calendario, caprichoso, nos recuerda que hay nombres que nunca deberían caer en el olvido. Hay músicos que ocupan portadas. Y hay músicos que ocupan los cimientos. Antonio Humanes fue de estos últimos: un compositor, productor y cantaor madrileño cuya mano aparece en cientos de canciones que marcaron el flamenco popular de las últimas décadas del siglo XX. Sin estridencias, sin poses, sin buscar el foco. Pero estuvo ahí, en los créditos de Camarón, en los estudios con Los Chichos, en las giras de Remedios Amaya, en los arreglos de Ketama y en la voz de Niña Pastori. Su nombre no es el más conocido. Pero su legado, con más de 340 obras registradas en la SGAE, es inmenso. Y hoy, en el aniversario de su partida, merece que lo pronunciemos en voz alta. De Madrid al duende Nació en Madrid en 1949, en una ciudad que entonces aún olía a chamizo y a tabaco. Allí aprendió los primeros compases del flamenco, no en las academias, sino en el ambiente de las peñas y los bares de lavapiés. Pronto comenzó a cantar y en 1975 formó parte de Los de la Caña, un grupo que le sirvió de bautizo escénico. Pero Humanes no se conformó con ser intérprete. Pronto descubrió que su verdadero don era construir canciones para otros. Entendía el flamenco desde dentro, pero también sabía que podía dialogar con la rumba, con el pop, con la canción popular. Esa versatilidad le abrió las puertas de un mundo que, en los años 80, estaba empezando a revolucionarse. En 1981 participó en Chachipén, un proyecto que publicó el álbum Tú eres mi alegría y que ya apuntaba hacia esa fusión entre tradición y modernidad que luego explotaría con fuerza. No era un purista. Era un artesano del sonido, capaz de tejer puentes entre generaciones y estilos. El compositor que lo escribió todo Cuando uno se asoma al catálogo de Antonio Humanes, siente vértigo. Más de 300 canciones, repartidas entre decenas de artistas. Su firma aparece en discos de Los Chichos, Soledad Bravo, Juan Luis Guerra, Tijeritas, Remedios Amaya, El Fary y por supuesto, Camarón de la Isla. Pero no fue un autor de encargo. Cada canción llevaba su sello: melodías que sabían a calle, letras que hablaban de amores rotos, de libertad, de sueños humildes. En los fondos de la Biblioteca Nacional se conservan partituras suyas con títulos como Perdóname, Oh marinero, Dame tu calor o El amor que se va. Canciones que, aunque no siempre encabezaban las listas, llenaron las radios y las verbenas de toda España. Humanes fue, ante todo, un constructor de emociones populares. No buscaba la crítica exquisita; buscaba que su música llegara al mayor número posible de corazones. Y lo consiguió. Camarón y el encuentro que lo cambió todo Si hay un nombre que brilla con luz propia en la trayectoria de Humanes, ese es Camarón de la Isla. Su colaboración no fue anecdótica: fue profunda y fructífera. Humanes no solo compuso para él, sino que también fue su productor y corista en momentos clave. El hito más conocido llega en 1986, con el álbum Te lo dice Camarón, donde Humanes comparte créditos con José Monge. La canción homónima se ha convertido en un clásico, y la colaboración se extendió a otros temas como Mi sangre grita, Nuestros sueños o Tres luceros. Humanes estaba allí, en el estudio, cuidando cada matiz de la voz más inconfundible del flamenco. Pero el vínculo no terminó ahí. En 1992, ambos volvieron a encontrarse en Potro...


