ISA CRUZ septiembre 10, 2026
Hoy 10 de septiembre de 2026, se cumplen veinticinco años de su asesinato. Y si su nombre no suena tan fuerte como debería, hay una razón: murió la víspera del día en que el mundo entero dejó de mirar a Miami. Hay artistas que se convierten en leyenda. Y hay artistas a los que la historia les roba la leyenda por un capricho del calendario. DJ Uncle Al pertenece a esta segunda categoría: un pionero absoluto del hip-hop de Miami, un hombre que puso las bases de un sonido, de una cultura y de una filosofía, y cuyo asesinato quedó sepultado bajo el estruendo del 11-S. Albert Leroy Moss nació en Miami el 14 de agosto de 1969 y murió asesinado en esa misma ciudad el 10 de septiembre de 2001, a los 32 años. Veinticuatro horas después , dos aviones secuestraban la atención del planeta entero. Su muerte, que habría sido portada en cualquier otro momento, quedó reducida a un eco lejano. Y así, durante años, Miami olvidó a uno de sus hijos más importantes. Liberty City: donde todo empezó Uncle Al creció en Liberty City, uno de los barrios más castigados y más vibrantes de Miami. Se graduó en Miami Northwestern High School y, desde muy joven, se sumergió en la escena musical de la ciudad. No era un DJ de discoteca ni de radio comercial: era un DJ de calle, de barrio, de block party. De esos que montan un equipo en una esquina y convierten un solar vacío en una fiesta para todo el vecindario. Formó su propio crew, los Sugar Hill DJs, bautizados así por el proyecto de viviendas donde todos crecieron. Fue uno de los primeros DJs de Miami en hacer mixtapes callejeros, cintas de casete que él mismo mezclaba y distribuía por el barrio, combinando lo más nuevo del hip-hop con clásicos de Barry White y sonidos old school. Esas cintas se convirtieron en el vehículo que llevó la música a quienes no podían permitirse comprar discos. Y, de paso, fue el primero en pinchar a 2 Live Crew en Miami, mucho antes de que el grupo se convirtiera en un fenómeno nacional. El sonido de Miami: bass, latino y reggae Lo que hacía único a Uncle Al era su capacidad para fusionar sonidos que nadie más mezclaba. Su música combinaba el Miami bass (ese sonido grave y retumbante que definió la escena local en los noventa), el rap latino, el hip-hop estándar y el reggae. No le importaban las etiquetas ni los géneros: cogía lo que sonaba bien y lo convertía en algo nuevo. Entre 1994 y 2001, publicó casi dos álbumes al año para el sello On Top Records, una productividad extraordinaria que lo convirtió en una figura omnipresente en la escena underground de Miami. Discos como What’s My Name (1993), Liberty City (1996), Off the Chain (1997) y Partytyme (1997) documentan una evolución constante, siempre fiel a su visión de lo que debía sonar Miami. Trabajó con una larga lista de protegidos, entre ellos Zoe Pound y Cloud Nine, a los que ayudó a dar sus primeros pasos. No era un artista egoísta: entendía que su éxito no servía de nada si no arrastraba a otros con él. “Peace in the Hood”: la filosofía de un DJ Pero si hay algo que definió a Uncle Al por encima de su música, fue su filosofía de “peace in the hood”. En una Miami fracturada por rivalidades entre barrios, pandillas y comunidades, Al se convirtió en un punto de encuentro. Sus block parties no eran solo fiestas: eran espacios neutrales donde...









