ISA CRUZ octubre 6, 2026
Existen lugares que uno visita y lugares que terminan formando parte de lo que es. En “Mi Trocito de Cielo”, Alejandro Astola convierte Sevilla en algo más que un escenario: la transforma en una presencia capaz de despertar recuerdos, inspiración y una sensación de pertenencia que permanece incluso cuando toca marcharse. La canción habla de sus calles, de los naranjos en primavera, del albero, del Puente de Triana y de las sevillanas, pero detrás de cada imagen aparece una declaración mucho más personal: hay tierras que uno puede llevarse consigo aunque esté lejos. El nuevo tema del artista sevillano nació además con una intención muy concreta. Astola se ha unido a Turismo de la Provincia de Sevilla en una propuesta que busca poner música a los paisajes, el patrimonio y la identidad de la provincia. El lanzamiento llegó acompañado de un videoclip protagonizado por Antonio Dechent y rodado en distintos enclaves de Sevilla y de municipios como Carmona, Écija y Osuna. ❤️ Sevilla aparece como un amor del que es imposible desprenderse Astola escribe la canción como si estuviera hablándole directamente a una persona amada. Quiere despertar dentro de ella, caminar por sus calles, volver a contemplarla y recuperar incluso los pequeños detalles que más echa de menos cuando está lejos. Pero esa persona es, en realidad, Sevilla. La elección funciona porque evita convertir el tema en una simple enumeración de lugares turísticos. El olor de los naranjos, los zapatos manchados de albero, las campanas, los azulejos o la luz de un atardecer adquieren valor precisamente porque están asociados a una experiencia emocional. Astola no está diciendo únicamente qué tiene Sevilla, sino qué le hace sentir Sevilla. Esa mirada explica también el título. “Mi Trocito de Cielo” no presenta la ciudad como un destino perfecto e idealizado desde la distancia de un visitante, sino como ese pequeño territorio emocional que una persona considera suyo y al que necesita regresar. 🌿 Naranjos, albero y azulejos: una Sevilla que se siente La canción está construida a partir de elementos extraordinariamente reconocibles de la cultura sevillana, pero los utiliza como recuerdos sensoriales. El olor de los naranjos sitúa la canción en una primavera concreta; el albero convierte una caminata en una experiencia física; los azulejos reflejan a la persona amada y el fondo flamenco termina de envolver toda la escena. Esa acumulación de detalles hace que “Mi Trocito de Cielo” funcione casi como un paseo. La canción avanza por una Sevilla que se escucha, se huele y se mira, hasta llegar al Puente de Triana y a esa relación íntima entre la ciudad y las sevillanas que atraviesa todo el estribillo. No es casualidad que la canción insista en que, esté donde esté, Astola sigue viviendo por sevillanas. La distancia no consigue borrar el lugar de origen; al contrario, parece hacerlo todavía más presente. 🎶 Astola lleva sus raíces al centro de la canción La conexión de Alejandro Astola con Sevilla no es una construcción creada para este lanzamiento. El artista nació en la capital andaluza y desarrolló buena parte de su trayectoria alrededor del flamenco y sus fusiones contemporáneas. Fue fundador y principal compositor de Fondo Flamenco y posteriormente desarrolló una carrera en solitario en la que ha mezclado el flamenco con otros lenguajes musicales. Esa trayectoria hace que “Mi Trocito de Cielo” tenga una coherencia especial. La canción no intenta colocar una estética flamenca sobre una postal sevillana desde fuera, sino que parte de un músico cuya propia historia está vinculada a esa tradición. Incluso la referencia a Lole y Manuel refuerza esa conexión. Sus canciones aparecen dentro de la...









