ISA CRUZ octubre 2, 2026
Existen noches en las que dormir parece una tarea imposible y la cabeza decide convertir cada pequeño pensamiento en una película. Miranda Santizo entra precisamente en ese territorio con “piercing girl”, un retrato pop de una chica que vive entre el overthinking, el drama, los deseos que nunca terminan de cumplirse y una seguridad casi instintiva en que su historia todavía tiene mucho que contar. La protagonista de la canción lleva cuatro días sin dormir, está sola en casa con sus gatas y reconoce que buena parte de su tiempo se le va pensando demasiado. No intenta esconder ese caos ni convertirlo en una tragedia. Al contrario, lo abraza con cierta ironía y lo incorpora a su propia personalidad. Sus problemas pueden esperar hasta mañana; hoy todavía queda espacio para imaginar, bailar y sentirse el personaje principal de su propia vida. 🎬 Una chica que vive su propia película Miranda Santizo juega con esa idea de ser una main character incluso cuando las cosas no están especialmente bien. La estética importa, pero no como una simple cuestión de apariencia: el messy hair, el piercing y esa actitud de quien parece estar viviendo una película permanente forman parte de una identidad que no necesita demasiadas explicaciones. Que otros la consideren delusional tampoco parece preocuparle demasiado. Hay algo liberador en aceptar que quizá uno imagina demasiado, siente demasiado o convierte cualquier pequeño acontecimiento en una historia, pero seguir haciéndolo de todas formas. “piercing girl” encuentra ahí buena parte de su personalidad: no pretende corregir a su protagonista para hacerla más razonable, sino dejar que sea exactamente como es. Incluso la referencia a Brooklyn funciona dentro de ese imaginario. La canción construye una figura urbana, espontánea y algo desordenada que parece moverse entre la realidad y la fantasía con absoluta naturalidad. 🌙 Cuando pensar demasiado deja paso a bailar Bajo esa capa divertida existe también una inquietud más íntima. La protagonista mira hacia fuera y se pregunta si se ha cansado de pedir deseos a la estrella equivocada. Es una imagen sencilla, pero introduce una sensación de espera: quizá lleva demasiado tiempo confiando en que algo llegue, quizá ha puesto sus deseos en el lugar equivocado o quizá simplemente necesita dejar de esperar una señal. Sin embargo, “piercing girl” no se queda atrapada en esa incertidumbre. La respuesta termina apareciendo de una manera mucho más física: bailar, sudar y dejar que el cuerpo haga aquello que la cabeza lleva demasiado tiempo intentando explicar. La intuición ocupa entonces un lugar importante. No necesita pruebas para confiar en que aquello que está destinado para ella terminará encontrándola. Ese contraste entre el pensamiento excesivo y la intuición le da a la canción una personalidad especialmente atractiva. Por un lado, todo se analiza hasta el agotamiento; por otro, existe una confianza casi absoluta en esa voz interior que dice que las cosas acabarán encajando. 💖 El caos también puede tener encanto “piercing girl” termina funcionando como una pequeña celebración de la personalidad imperfecta. No hace falta tener la vida organizada, haber resuelto todos los traumas ni despertarse cada mañana con las ideas claras para sentirse protagonista. La canción encuentra belleza precisamente en esa mezcla de inseguridad, dramatismo, intuición y confianza. Miranda Santizo convierte así una serie de detalles cotidianos —las noches sin dormir, las gatas, el pelo desordenado, los pensamientos que no paran y las ganas de bailar— en algo reconocible y cercano. La piercing girl no necesita ser perfecta porque su atractivo está precisamente en vivirlo todo con demasiada intensidad. Y quizá ahí esté el corazón de la canción. A veces la vida no se...
