ISA CRUZ septiembre 19, 2026
Existen amistades musicales que empiezan mucho antes de que exista un disco. Rita Payés y Lucía Fumero se conocen desde sus años en la Escola Superior de Música de Catalunya (ESMUC) y llevan tiempo compartiendo escenarios, canciones y una curiosidad musical que las ha llevado a cruzarse en distintos proyectos. Lo que durante años fue una complicidad entre dos músicas terminó encontrando su propio espacio en Rueda Eterna, el primer álbum que graban juntas como proyecto conjunto. Publicado el 18 de septiembre de 2026, el disco reúne doce canciones compuestas a partes iguales por ambas artistas. Entre ellas aparece «Petirrojo», una pieza que parece recoger toda esa delicadeza que caracteriza el encuentro entre la voz de Payés, su trombón y el piano de Fumero. 🎷 Del jazz a una música mucho más difícil de encasillar Rita Payés llega a este proyecto con una trayectoria especialmente ligada al jazz, el trombón y la canción de raíz popular. Formó parte de la Sant Andreu Jazz Band durante varios años y comenzó su carrera discográfica junto a Joan Chamorro, antes de desarrollar una discografía propia en la que conviven jazz, bossa nova, bolero, música clásica y canción popular. Su camino tampoco se ha quedado dentro de las fronteras del jazz. Payés ha colaborado con artistas tan diferentes como Sílvia Pérez Cruz, Yerai Cortés, Jon Batiste, Maria Schneider, Silvana Estrada, Oques Grasses o C. Tangana, construyendo poco a poco una trayectoria donde las etiquetas parecen quedarse pequeñas frente a la variedad de sus encuentros musicales. Lucía Fumero comparte parte de esa formación jazzística, pero su música también se alimenta de otros lugares. Su trabajo alrededor del folklore latinoamericano y sus proyectos anteriores muestran una intérprete interesada en conectar diferentes tradiciones sin necesidad de separarlas en compartimentos estancos. En Folklore I, por ejemplo, ya había contado con Rita Payés entre sus colaboradoras. Y quizá por eso «Petirrojo» no necesita sonar como una demostración de virtuosismo. Hay conocimiento musical detrás, por supuesto, pero lo que queda delante es la canción. 🌿 Una amistad que llevaba años esperando su propio disco Resulta curioso que dos músicas que llevan tanto tiempo tocando juntas hayan tardado hasta 2026 en entrar juntas en el estudio para grabar un álbum completo. Ellas mismas lo explicaban con humor: pensaban que acabarían haciendo un disco de boleros cuando tuvieran 80 años. La broma dice bastante de la relación entre ambas. No se trata de una colaboración puntual creada alrededor de un lanzamiento, sino de una conversación musical que llevaba años desarrollándose. Payés incluso ha definido a Fumero como alguien muy cercano, una persona que le ha enseñado música y que la inspira tanto en lo personal como en lo artístico. Antes de Rueda Eterna ya habían dejado pequeñas muestras de esa conexión. Fumero contó con Payés en «Pichón», publicado en 2020, y ambas volvieron a coincidir en otros proyectos y escenarios. También habían trabajado juntas en «Juna», incluida en De camino al camino, el álbum de Payés de 2024. Ahora, sin embargo, la situación cambia: ya no están entrando en la canción de la otra como invitadas, sino construyendo juntas un repertorio propio. 🐦 Un petirrojo entre montañas, flores y alas En medio de ese universo aparece «Petirrojo», una canción que utiliza la figura de este pequeño pájaro para hablar de algo mucho más grande. La imagen inicial es luminosa: un ave que canta desde la sierra y esparce su melodía como si fuera parte de la primavera. Después llega una pregunta íntima: qué ocurriría si la propia voz no fuera suficientemente suave para cantar como ese pájaro. Ahí la canción deja...
