El músico y pintor Javier Pérez Grueso, conocido artísticamente como Javier Furia, falleció el 17 de octubre de 2019 en Madrid a los 63 años, a causa de un cáncer que padecía desde hacía tiempo. Fue miembro fundador de Radio Futura, una de las bandas esenciales del pop español, y una figura central de la movida madrileña, aunque su verdadera vocación —la pintura— lo acompañó hasta el final de sus días.
Javier Pérez Grueso nació en Madrid el 30 de marzo de 1956. Creció en una ciudad que, a mediados de los setenta, comenzaba a despertar de un largo letargo. No era un músico en el sentido tradicional del término. Era, ante todo, un pintor. Se formó en el Ateneo, donde participó en exposiciones colectivas, y su mirada estaba entrenada para ver el mundo en términos de color, forma y composición. Pero la música llegó a su vida como un territorio más de experimentación, una extensión natural de su curiosidad artística.
El núcleo de la modernidad
Antes de que existiera la movida como fenómeno mediático, ya existía una red informal de creadores que se tanteaban, se mezclaban y construían algo nuevo. Javier Furia fue uno de los catalizadores de ese proceso.
Contribuyó a la aparición de un espacio común entre pintores, músicos, escritores y cineastas que hasta entonces se habían dado la espalda entre sí. La Casa Costus, el piso compartido por los pintores Juan Carrero y Enrique Naya, se convirtió en el epicentro de aquellos primeros años, y Furia era una presencia habitual en aquel laboratorio de ideas.
En 1976, a través del Ateneo, entró en contacto con los integrantes de Kaka de Luxe, el grupo punk seminal de la movida. Colaboró con ellos haciendo coros bajo el nombre de Kakketes y se encargó de la escenografía de algunas de sus primeras actuaciones. De aquella época nació una amistad profunda con Alaska y Carlos Berlanga, que lo recordarían siempre como un cómplice esencial de su adolescencia creativa.
Radio Futura: el proyecto que lo cambió todo
A finales de los setenta, Furia era pintor cuando conoció a Enrique Sierra y, sobre todo, al también pintor y poeta Herminio Molero. Los tres compartían una idea: mezclar música y pintura según las pautas más vanguardistas del momento, abordando también el diseño gráfico, el vestuario y el estilismo. Aquel fue el motor inicial de Radio Futura, un proyecto que vio la luz en 1979 con la incorporación de Manolo Campoamor y los hermanos Luis y Santiago Auserón.
Furia aportaba la percusión electrónica y compartía la voz principal con Santiago Auserón. Su presencia en el grupo fue breve —apenas dos años—, pero suficiente para formar parte de uno de los debuts más emblemáticos de la movida: Música moderna (1980), el primer álbum de Radio Futura. Producido con la referencia de Roxy Music y la influencia de la new wave anglosajona, el disco contenía “Enamorado de la moda juvenil” , una de las canciones más emblemáticas del grupo y, a la postre, de toda la movida.
Furia fue el primero en abandonar la banda, y lo hizo, según recordaría Santiago Auserón años después, “sin guardar rencor”. No fue una ruptura traumática. Simplemente, eligió otro camino.
Un artista multidisciplinar
Tras su salida de Radio Futura, Furia continuó haciendo música en proyectos como Furia Española y, más recientemente, Mal-Marché, un dúo electrónico que formó junto a su amigo Eduardo Carranza en 2000. También colaboró con Alaska y los Pegamoides y Alaska y Dinarama, y fue miembro no oficial de Kaka de Luxe. Pero la música nunca fue su prioridad absoluta.
La pintura fue el ámbito sobre el que volcó fundamentalmente su carrera hasta su muerte. En 1982 inauguró su primera exposición individual, “Arcadia Planitia” , en la Galería Amadís de Madrid, que él mismo calificó de “atonal, monocorde y mente de carril”. A lo largo de las décadas siguientes, participó en múltiples exposiciones individuales y colectivas, moviéndose siempre entre el expresionismo y la abstracción.
Patricia Godes, periodista que lo conoció bien, lo describió con una frase que resume su esencia: “Nunca dejó el arte por el puro placer de expresarse. Aunque solo lo compartiese desde hace mucho tiempo con los amigos cercanos”. No buscaba el reconocimiento público. Creaba porque no podía hacer otra cosa.
El adiós
La noticia de su muerte fue confirmada por Alaska en sus redes sociales, con un mensaje que desbordaba cariño: “Amigo y cómplice en mi adolescencia. Adiós Javier, feliz viaje a las estrellas”. Santiago Auserón lo despidió con una emoción que trascendía el protocolo: “Le conocí en un club nocturno madrileño disfrazado de Mariposa Atómica, ataviado con mallas y alas de cartón plateadas, cubierto de purpurina. Siempre se mostró alegre, provocador y cercano. Descansa en paz, Javi”. Nacho Canut, Manolo Campoamor y Paco Clavel también mostraron públicamente sus condolencias.
Javier Furia murió el 17 de octubre de 2019. Tenía 63 años.
Un legado sin artificios
Javier Furia no fue una estrella del pop. No llenó estadios con su nombre en las marquesinas ni buscó el aplauso fácil. Fue algo más difícil de encontrar y más valioso: un artista en el sentido más amplio y más puro de la palabra. Pintó, tocó, cantó, diseñó, se disfrazó y se mezcló con todos los que estaban construyendo algo nuevo en el Madrid de finales de los setenta. Su furia creativa, como su apellido artístico indicaba, era incontenible.
Su paso por Radio Futura fue breve, pero su nombre quedó ligado para siempre a uno de los discos que definieron una época. Su carrera como pintor fue discreta, pero constante. Y su figura, para quienes lo conocieron, sigue siendo un recordatorio de que la movida no fue solo una explosión de música y moda: fue una red de personas que se atrevieron a imaginar un mundo distinto y a construirlo con las herramientas que tenían a mano.
Javier Furia fue una de esas personas. Y su legado, hecho de pintura y de canciones, de noches interminables y de amistades que duraron toda una vida, sigue siendo parte de la memoria de una ciudad que, durante unos años, se atrevió a ser moderna.
Javier Furia, en pocas palabras
- Nombre completo: Javier Pérez Grueso
- Nacimiento: Madrid, 30 de marzo de 1956
- Fallecimiento: Madrid, 17 de octubre de 2019 (63 años)
- Causa: Cáncer
- Ocupaciones: Músico, pintor, diseñador de espacios, actor ocasional
- Géneros: Pop, new wave, electrónica
- Bandas y proyectos: Radio Futura (miembro fundador, 1979-1981), Kaka de Luxe (miembro no oficial), Alaska y los Pegamoides (colaborador), Alaska y Dinarama (colaborador), Furia Española, Mal-Marché (dúo electrónico con Eduardo Carranza, 2000)
- Aportación en Radio Futura: Percusión electrónica y voz principal compartida con Santiago Auserón en Música moderna (1980); coautor de “Enamorado de la moda juvenil”
- Trayectoria artística: Primera exposición individual, “Arcadia Planitia”, en la Galería Amadís de Madrid (1982); múltiples exposiciones individuales y colectivas; vinculado al expresionismo y la abstracción
- Familia artística: Amigo íntimo de Alaska y Carlos Berlanga; pareja del fotógrafo Pablo Pérez-Mínguez
- Legado: Una de las figuras fundamentales del núcleo primigenio de la movida madrileña; su paso por Radio Futura lo vinculó para siempre a uno de los discos esenciales del pop español; su labor como pintor, aunque discreta, fue constante hasta el final de sus días
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