Hoy 10 de septiembre de 2026, se cumplen cinco años de su muerte. Y en un país que ha aprendido a venerar a otra Rosalía, conviene recordar que hubo una primera: una chica de Chamberí que, mucho antes que casi nadie, se atrevió a ser moderna en una España en blanco y negro.
Hay artistas que la historia decide conservar en la memoria colectiva. Y hay artistas a los que, sin motivo aparente, se les borra el rostro de los carteles.
Rosalía Garrido pertenece a esta segunda categoría: la de las pioneras a las que se les atribuye una revolución, pero cuyo nombre se desvanece cuando llega la hora de repartir los aplausos.
Fue la primera en grabar La chica ye-yé. Fue la que ganó el Festival de Benidorm en 1963. Fue la que llenó los platós de Televisión Española con su flequillo, sus medias de colores y una naturalidad que incomodaba a la España más rancia. Y sin embargo, cuando se habla de las “chicas ye-yé”, su nombre casi nunca aparece.
Cinco años después de su muerte, ocurrida en El Campello el 10 de septiembre de 2021, a los 77 años, toca reivindicarla. No como un eco lejano de Concha Velasco, sino como lo que fue: la auténtica chica ye-yé española.
De Chamberí al micrófono
Rosalía Garrido Muñoz nació en Madrid el 21 de mayo de 1944, en el barrio de Chamberí, aunque algunas fuentes sitúan su infancia en Vallecas. Creció en una familia donde el espectáculo era cosa de casa: su padre había sido boy de Celia Gámez en su juventud, y de él heredó la afición por los escenarios.
De niña, su madre la llevaba a los concursos de radio. En uno de ellos, el programa Conozca sus vecinos de Juan de Toro, ganó su primer premio: veinte duros y un bote de Cola Cao. Era una España en la que los sueños se pagaban así, con premios humildes y esperanzas grandes.
A los dieciséis años ya actuaba en salas de fiestas madrileñas. Pasó por el club Flamingo, por la parrilla del Hotel Rex, y en 1961 obtuvo el premio del público en el Festival del Duero con Romance de Andalucía.
Poco después, un amigo la presentó a Augusto Algueró, el compositor y arreglista que se convertiría en su mentor y la llevaría a firmar con Zafiro, que la transfirió a su subsello Iberofón.
La consagración en Benidorm
El gran salto llegó en 1963, cuando ganó el Festival de Benidorm con la canción La hora. No era un triunfo menor: en aquella época, ganar en Benidorm significaba entrar por la puerta grande en la industria discográfica española.
Rosalía tenía 19 años y una voz aguda, cristalina, que se adaptaba tanto a la copla como a la canción melódica. Pero su verdadero terreno sería otro: el pop.
Aquel mismo año grabó Dile y una serie de EP que la consolidaron: Eres exigente, La misma playa, Ciudad solitaria, No tengo edad. Su nombre empezaba a sonar en las radios, en los programas de televisión, en las revistas juveniles. Era una de las pocas artistas españolas que podía mirar de tú a tú a las ye-yé francesas, esas Sylvie Vartan y Sheila que marcaban la pauta de la modernidad.
La primera Chica ye-yé
Pero el momento decisivo llegó en 1964, cuando grabó ** La chica ye-yé **, una canción de Antonio Guijarro (letra) y Augusto Algueró (música). Fue la primera versión que se registró en España. Un año después, Concha Velasco la cantaría en la película Historias de la televisión, y aquella versión se quedaría para siempre en la memoria colectiva.
Rosalía no compitió con Velasco. Simplemente llegó antes. Su Chica ye-yé se editó en single y EP, con Muñeca de cera —su versión de Poupée de cire, poupée de son de France Gall— en la cara B. Se dice que vendió más de trescientas mil copias. Para la España de 1964, aquello era un fenómeno.
Su estilo era diferente al de sus compañeras. No era la mojigatería de unas ni el descaro de otras. Era naturalidad. Su forma de vestir anticipaba modas, su comportamiento público no pedía permiso para ser moderna. Por eso los entendidos la consideran la más auténtica de todas: porque no interpretaba un papel, simplemente era ella.
Una carrera entre festivales y versiones
Rosalía no se quedó en un solo éxito. Siguió grabando, versionando a Brenda Lee, a Mina, a The Bee Gees —su versión de Words, titulada Palabras, es un pequeño tesoro—, y participando en festivales internacionales: Viña del Mar en Chile, Sopot en Polonia, Orfeo de Oro en Bulgaria, Varadero en Cuba.
Trabajó con Juan y Junior, con Waldo de los Ríos, con Juan Carlos Calderón, con el realizador Valerio Lazarov. Rodó 19 especiales al año para TVE y puso su voz a la banda sonora de Las Ibéricas F.C. . Era una trabajadora incansable, una profesional de las que ya no se estilan.
En 1968, tras grabar Himno a la vida, se casó y se apartó temporalmente de los escenarios. A su regreso, siguió grabando discos como Cielo gris, Si llegara el amor o Los dos. Pero el público había cambiado. Karina, Marisol, Massiel ocupaban ahora los primeros puestos. El periplo sudamericano de Rosalía en la cúspide de su carrera le hizo perder el favor de una audiencia que, como siempre, tiene memoria frágil.
En 1974 nació su hijo Ernesto. En 1976, se retiró definitivamente.
El olvido y el regreso por la puerta de atrás
Rosalía desapareció de los escenarios. Se instaló en El Campello, en Alicante, junto a su marido, el publicista argentino Ernesto Ortiz de Zárate. Y durante casi dos décadas, su nombre quedó enterrado bajo el peso de una industria que rara vez mira atrás.
Pero ella no se quedó quieta. Entre 1995 y 2003 fue concejala de Cultura y Servicios Sociales en el Ayuntamiento de El Campello por el Partido Popular. Su mentor político fue Eduardo Zaplana, según recordaba ella misma en una entrevista para Vanity Fair en 2018.
Trajo a su municipio a actores como Juan Luis Galiardo y Manolo Escobar, y trabajó por la cultura local con la misma dedicación que había puesto en su carrera musical.
Fue una vida de servicio público después de una vida de arte. Dos carreras, dos públicos, la misma mujer.
El 10 de septiembre de 2021
Rosalía Garrido falleció en El Campello el 10 de septiembre de 2021, a los 77 años. La noticia pasó casi desapercibida en los grandes medios nacionales. Un obituario en ABC, algunos blogs nostálgicos, un mensaje del PP local lamentando la pérdida de su exconcejal. Nada más.
Y sin embargo, aquel día se apagaba una de las voces que había ayudado a construir la modernidad musical española. Una mujer que se atrevió a ser ye-yé cuando ser ye-yé todavía era una rareza. Una artista que puso la primera piedra de un sonido que luego otros convertirían en mito.
Cinco años después
Hoy, 10 de septiembre de 2026, el calendario nos recuerda que han pasado cinco años desde su muerte. Y en un mundo donde el nombre de Rosalía evoca a una superestrella global, conviene hacer un ejercicio de justicia: recordar a la primera.
A la que ganó Benidorm. A la que grabó La chica ye-yé antes que nadie. A la que llenó los platós de TVE con su flequillo y su voz aguda. A la que se retiró para ser madre y luego sirvió a su pueblo desde la política.
Rosalía Garrido no fue la más famosa. No fue la más recordada. Pero fue la primera. Y eso, en la historia de la música popular española, es un título que nadie debería arrebatarle.
Descansa, Rosalía. La chica ye-yé siempre fuiste tú.
Rosalía Garrido, en pocas palabras
- Nombre completo: Rosalía Garrido Muñoz
- Nombre artístico: Rosalía
- Nacimiento: Madrid (Chamberí o Vallecas, según la fuente), 21 de mayo de 1944
- Fallecimiento: El Campello, Alicante, 10 de septiembre de 2021 (77 años)
- Ocupaciones: Cantante, actriz, concejala
- Inicios: Concursos radiofónicos, salas de fiesta madrileñas, Festival del Duero (1961)
- Consagración: Ganadora del Festival de Benidorm en 1963 con La hora
- Éxito clave: Primera grabación en España de La chica ye-yé (1964), con más de 300.000 copias vendidas
- Otras canciones: Dile, Limbo rock, Dominique, No tengo edad, Muñeca de cera, Eres exigente, La misma playa, Palabras
- Colaboraciones: Augusto Algueró, Juan y Junior, Waldo de los Ríos, Juan Carlos Calderón
- Festivales: Benidorm, Viña del Mar, Sopot, Orfeo de Oro, Varadero
- Faceta política: Concejala de Cultura y Servicios Sociales en El Campello (PP), 1995-2003
- Retirada musical: 1976, tras el nacimiento de su hijo Ernesto
- Legado: La auténtica y primera chica ye-yé española, pionera de la modernidad pop en España
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