ISA CRUZ octubre 11, 2026
Hoy 11 de octubre, Gabe Saporta cumple 47 años. Nacido en Montevideo (Uruguay) en 1979 y criado en Nueva Jersey, Saporta es una de esas figuras que han sabido reinventarse sin perder la esencia. Desde los escenarios de hormigón del emo más crudo hasta los sintetizadores brillantes del pop más despreocupado, su carrera es un testimonio de versatilidad, ambición y un olfato casi infalible para conectar con el público de su tiempo. De Montevideo a Nueva Jersey: la génesis de un frontman La historia de Saporta comienza con una mudanza. Su familia emigró a Estados Unidos cuando él era un niño, estableciéndose primero en Queens y luego en Springfield, Nueva Jersey. Fue en ese entorno suburbano donde, a los 15 años, encontró en el punk, el hardcore y el rock una vía de escape. Poco después, junto a un grupo de amigos, formó su primera banda, Humble Beginnings, cuyos conciertos locales llegaron a congregar a unas 500 personas cada semana. Aquel chico alto y de voz potente estaba dando sus primeros pasos, sin saber que se convertiría en una de las voces más reconocibles de su generación. Midtown: la forja de un clásico del pop-punk En 1998, Saporta se unió a Midtown, una banda de Nueva Jersey que se convertiría en un pilar del pop-punk y el emo de principios de los 2000. Con Saporta como vocalista y bajista, el grupo publicó tres álbumes de estudio: Save the World, Lose the Girl (2000), Living Well Is the Best Revenge (2002) y Forget What You Know (2004). Midtown no alcanzó las cifras masivas de algunos de sus contemporáneos, pero su influencia fue profunda. Como señaló el baterista Rob Hitt, bandas que abrieron para ellos, como Dashboard Confessional o Thursday, luego “se fueron a la luna”. La banda se separó en 2005, dejando un legado de himnos para los incondicionales del género. Cobra Starship: el reinado del neón y la pista de baile Lejos de quedarse anclado en el sonido de Midtown, Saporta dio un giro radical. En 2005, tras un viaje al desierto de Arizona, fundó Cobra Starship, un proyecto que fusionaba el pop-punk con la electrónica, el dance y un descaro estético que coqueteaba con lo absurdo y lo brillante. Firmaron con el sello Decaydance de Pete Wentz y su primera contribución fue “Bring It (Snakes on a Plane)”, para la banda sonora de la película Snakes on a Plane (2006). El éxito masivo llegó con su segundo álbum, ¡Viva la Cobra! (2007), y se consolidó con Hot Mess (2009) y Night Shades (2011). Temas como “Good Girls Go Bad” (con Leighton Meester) y “You Make Me Feel…” (con Sabi) se convirtieron en ubicuos himnos de fiesta, logrando que Cobra Starship pasara de ser un proyecto paralelo a un fenómeno del pop mainstream. Saporta describió esta etapa como uno de los “extremos” de su carrera, un momento de “éxito sin precedentes” haciendo “cosas que nunca pensaste que harías”. Las canciones que definen su legado El catálogo de Saporta abarca dos mundos sonoros, pero siempre con un hilo conductor: la energía y el gancho. “Good Girls Go Bad” (Cobra Starship feat. Leighton Meester): El himno definitivo de la era neón. Un estribillo irresistible y una colaboración perfecta que lo catapultó al estrellato global. “You Make Me Feel…” (Cobra Starship feat. Sabi): Puro optimismo de pista de baile. Una muestra de su habilidad para crear pop electrónico eufórico y pegadizo. “Bring It (Snakes on a Plane)”: El punto de partida de Cobra Starship. Una declaración de intenciones caótica y divertida que capturó el espíritu de una época. “Sacrifice of Life” (Midtown):...









