El pianista, arreglista y director musical falleció el 17 de octubre de 2009 en el Hospital Clínico de Barcelona a los 69 años, a consecuencia de un derrame cerebral. Fue uno de los solistas de jazz más destacados del panorama español y, al mismo tiempo, el hombre invisible detrás de las carreras de Nino Bravo, Rocío Jurado, Lola Flores o Isabel Pantoja. Su vida fue la de un músico de músicos: indispensable, respetado y a menudo, desconocido para el gran público.
Manuel Gas Cabré nació en Barcelona en 1940, en el seno de una familia donde el espectáculo era una herencia. Hijo del cantante lírico bajo Manuel Gas y de la bailarina Ana Cabré —hermana del actor y torero Mario Cabré—, creció entre bambalinas en el ambiente teatral de los años cuarenta y cincuenta. Su hermano, Mario Gas, se convertiría en uno de los directores escénicos más importantes del país, y con él colaboraría en numerosas ocasiones hasta convertirse en su director musical de cabecera.
Estudió en el Conservatorio Municipal de Barcelona con los maestros Gibert Camins (piano), Zamacois (armonía y composición) y Juan Masia (música de cámara). Su formación clásica era sólida, pero su vocación pronto tomó otro rumbo. En los años sesenta, la escena jazzística de Barcelona vivía un momento de efervescencia, y Gas se sumergió en ella sin reservas.
El jazz como escuela de libertad
En los años sesenta, Gas se fogueó con la crema del jazz internacional que visitaba Barcelona: Gerry Mulligan, Stéphane Grappelli, Guy Lafitte, Bill Coleman. Fue una época de aprendizaje intensivo, de noches en clubes, de improvisación sin red. “La fascinación por el jazz de todo músico de raza, que ve en ese género la máxima expresión de la libre inspiración y el virtuosismo”, escribió Carlos Toro en su obituario para El Mundo.
Pero Gas no era un pianista de jazz al uso. Pronto se dio cuenta de que en Barcelona no podía competir con Tete Montoliu, el genio indiscutible del piano jazzístico español. Lejos de rendirse, tomó una decisión estratégica: se pasó al órgano Hammond y al piano eléctrico, instrumentos que le permitieron desarrollar una voz propia y diferenciada. Fue una elección inteligente, pero también reveladora de su carácter: no le importaba renunciar al lucimiento personal si con ello encontraba un camino donde pudiera brillar de verdad.
La Tinto Brass Band y el éxito popular
A finales de los sesenta, Gas se instaló en Madrid y comenzó a trabajar como músico de sesión en infinidad de grabaciones. Participó en los primeros pasos de la fusión del flamenco y el jazz junto a Pedro Iturralde, con quien formó una “parceria” especialmente productiva.
En los setenta inició su carrera como solista adaptando éxitos pop del momento, tanto españoles como internacionales. Interpretó versiones de creadores tan distintos como Spencer Davis Group, Santana, Los Módulos, Bee Gees, Beatles o The Archies. Formó parte de orquestas como la Radio Topolino Orquesta —un homenaje nostálgico a las formaciones de baile de los años treinta y cuarenta— y estuvo al frente de otras como la Tinto Brass Band o la Latin Combo, con las que actuaba en las cavas dedicadas al jazz.
Sus discos de la Tinto Band Bang, con Pedro Iturralde al saxo, se convirtieron en superventas y le dieron una fama inesperada en el circuito comercial. Pero aquello no era lo que Gas buscaba. Su corazón seguía en el jazz.
El director musical de las grandes estrellas
Si hay una faceta que define la carrera de Manuel Gas, es la de director musical. Durante décadas, fue el hombre de confianza de algunas de las voces más importantes de la música española: Nino Bravo, Lola Flores, Miguel Ríos, Víctor Manuel, Isabel Pantoja, Marisol, Marifé de Triana y Jeanette.
Con Rocío Jurado mantuvo una colaboración especialmente estrecha: durante 16 años la acompañó en sus galas y conciertos, convirtiéndose en una pieza esencial de sus espectáculos. Como recordó Carlos Toro en El Mundo, Gas era uno de esos “personajes indispensables pero desconocidos para el público”, los arreglistas y directores musicales que “constituyen el auténtico núcleo del sistema”. Su trabajo no era el de las grandes firmas de la profesión, pero sin él, muchos de aquellos espectáculos no habrían existido.
A lo largo de su carrera, también compuso canciones para artistas como Nino Bravo, Lola Flores y Rocío Jurado, demostrando que su talento no se limitaba a la interpretación o la dirección.
La vocación teatral
A partir de 1989, Gas se volcó en el teatro musical, un terreno donde encontró su consagración definitiva. Dirigió la música de numerosas producciones, entre las que destacan Frank V en el Centro Dramático Nacional; Golfus de Roma, Sweeney Todd y A Little Night Music de Stephen Sondheim; Guys and Dolls de Frank Loesser; The Full Monty de Terence McNally y David Yazbek; y Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny de Kurt Weill. También dirigió zarzuelas de Sorozábal como La eterna canción, Adiós a la bohemia y Black el payaso, programadas en el Teatro Español.
Su labor fue reconocida con múltiples premios: el Premio Max de las Artes Escénicas por Guys and Dolls, el Premio de la Crítica de Barcelona por Sweeney Todd, el Premio Max 2007 al Mejor Director Musical y dos Premios Gran Vía de Teatro Musical a la Mejor Dirección Musical. En 2005 había sido finalista del Premio Max a la Mejor Dirección Musical, y en 2008 lo ganó.
Su último trabajo fue Groucho me enseñó su camiseta (2009), un musical basado en la obra de Manuel Vázquez Montalbán. Ya estaba enfermo, pero no dejó de trabajar hasta que su cuerpo dijo basta.
Los últimos días
Manuel Gas fue hospitalizado el 21 de septiembre de 2009 y tuvo que ser sustituido en su último espectáculo. Estuvo las dos últimas semanas gravemente enfermo, intentando recuperarse de una operación que finalmente no logró superar. Murió el 17 de octubre de 2009 en el Hospital Clínico de Barcelona, a los 69 años, a consecuencia de un derrame cerebral.
Su muerte coincidió con el estreno de la producción de Sweeney Todd en la que había trabajado, un montaje dirigido por su hermano Mario Gas que fue uno de sus últimos proyectos. La prensa lo despidió como “un músico total oculto tras grandes artistas”, una definición que resume perfectamente su legado.
Un legado sin artificios
Manuel Gas no buscó la fama. No concedió entrevistas que alimentaran su leyenda ni llenó estadios con su nombre en las marquesinas. Fue algo más difícil de encontrar y más valioso: un músico de verdad. Estudió en el conservatorio, tocó jazz con los grandes, dirigió orquestas, arregló canciones para las voces más importantes de su tiempo y dedicó sus últimos años al teatro musical, un género que amaba y que le devolvió, al final, el reconocimiento que quizá nunca buscó.
Su hermano Mario lo definió como “un apasionado por la música hasta casi lo enfermizo”, y esa pasión es la que atraviesa toda su carrera. Manuel Gas fue el hombre que puso banda sonora a las carreras de otros, el arquitecto invisible de espectáculos que millones de personas vieron sin saber su nombre. Y eso, en el mundo de la música, es una forma de inmortalidad.
Manuel Gas, en pocas palabras
- Nombre completo: Manuel Gas Cabré (conocido como Manolo Gas)
- Nacimiento: Barcelona, 1940
- Fallecimiento: Barcelona, 17 de octubre de 2009 (69 años)
- Causa: Derrame cerebral, tras dos semanas de hospitalización
- Ocupaciones: Pianista, organista, arreglista, compositor, director musical, productor
- Formación: Conservatorio Municipal de Barcelona, con Joan Gibert Camins (piano), Joaquim Zamacois (armonía y composición) y Joan Massià (música de cámara)
- Géneros: Jazz, pop, música popular, teatro musical, zarzuela
- Colaboraciones en jazz: Gerry Mulligan, Stéphane Grappelli, Bill Coleman, Guy Lafitte, Tete Montoliu, Pedro Iturralde
- Artistas a los que dirigió o para los que compuso: Nino Bravo, Lola Flores, Rocío Jurado (16 años), Miguel Ríos, Víctor Manuel, Isabel Pantoja, Jeanette, Marisol, Marifé de Triana
- Orquestas: Radio Topolino Orquesta, Tinto Brass Band, Latin Combo
- Teatro musical (desde 1989): Frank V, Golfus de Roma, Sweeney Todd, A Little Night Music, Guys and Dolls, The Full Monty, Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, La eterna canción, Adiós a la bohemia, Black el payaso, Groucho me enseñó su camiseta (2009)
- Premios: Premio Max a la Mejor Dirección Musical (Guys and Dolls), Premio de la Crítica de Barcelona (Sweeney Todd), Premio Max 2007 al Mejor Director Musical, dos Premios Gran Vía de Teatro Musical a la Mejor Dirección Musical
- Familia: Hijo del cantante Manuel Gas y de la bailarina Ana Cabré; hermano del director escénico Mario Gas
- Legado: Uno de los solistas de jazz más interesantes del panorama español y el director musical más respetado de su generación; su trabajo como arreglista y director fue fundamental para las carreras de las grandes figuras de la música popular española
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