ISA CRUZ septiembre 25, 2026
Una de las efemérides de hoy, 25 de septiembre es, es realmente muy especial puesto que está dedicada a la posible mejor artista española de todos los tiempos. La mujer española que hasta el momento posee más Grammys de siempre, con la cifra de 4. En segunda posición de los artistas españoles con más grammys de toda la historia, junto a Alejandro Sanz. Y únicamente superados por Plácido Domingo, que cuenta hasta con 12 Grammys en sus manos. Ella, además, recibió el Premio Principe de Asturias de las Artes en 1994. El jurado del Premio Príncipe de Asturias de las Artes, que le fue concedido en 1994, la definió como “la mejor pianista del mundo” y “maestra de músicos”. Alicia de Larrocha en uno de sus conciertos entre 1940/1960 Esto, NO era ninguna exageración puesto que su técnica impecable, su sonido limpio y su capacidad para hacer cantar al piano la convirtieron en toda una referencia en una amplia cantidad de pianistas de diferentes generaciones. Fue, la primera artista española en recibir el Premio UNESCO (1995) y también, fue distinguida con el Premio Nacional de Música (1984), la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (1982), la Legión de Honor Francesa y la Medalla de Oro de la Generalitat de Catalunya (1983). Hablamos de ALICIA DE LARROCHA. La que para muchos, es una total y completa desconocida a pesar de ser muy probablemente, la mejor pianista de toda la historia de España e incluso, la calificada por muchos: mejor pianista del mundo durante el siglo XX. Aún hoy es, considerada una de las grandes leyendas del piano del siglo XX, con una carrera de más de setenta años a sus espaldas, que la llevaron a ofrecer casi cuatro mil conciertos por los cinco continentes y a convertirse en la principal embajadora de la música clásica española a lo largo de todo el mundo. Los inicios de Alicia de Larrocha Alicia de Larrocha y de la Calle nació en Barcelona el 23 de mayo de 1923, en el seno de una familia de profunda tradición musical. Su padre, Eduardo de Larrocha, era violinista aficionado y tanto su tía como su madre habían sido discípulas de Enrique Granados. Creció, por tanto, en un ambiente donde la música no era una elección, sino una herencia. Alicia de Larrocha en su infancia, en una de sus primeras fotografías junto a un piano Su vocación se manifestó de forma precoz: antes de aprender a escribir, ya garabateaba sobre las teclas del piano de su tía Carolina. Su formación estuvo marcada por una figura decisiva: Frank Marshall, continuador de la Academia Granados en Barcelona. Marshall no solo fue su maestro, sino el arquitecto de su técnica y de su sensibilidad. A través de él, De Larrocha entró en contacto con los grandes pianistas de la época que visitaban la academia, como Arthur Rubinstein, Emil von Sauer o Alfred Cortot. Rubinstein, impresionado por el talento de aquella niña de seis años, le regaló una pulsera con un cerdito colgante y dos fotografías suyas: una con cara seria, “la que pongo cuando toco” y otra sonriente, “la que pongo cuando te escucho a ti pequeña Alicia”. Una niña prodigio con vocación de leyenda Su primera presentación pública tuvo lugar en mayo de 1929, en la Academia Marshall de Barcelona, interpretando obras de Bach, Mozart y Granados. A los once años debutó con orquesta en el Palau Municipal de Belles Arts de Barcelona y a los doce lo hizo en Madrid con la Orquesta Sinfónica, dirigida por Enrique Fernández Arbós. La Guerra Civil española interrumpió su...


