ISA CRUZ septiembre 11, 2026
Hoy, 11 de septiembre de 2026, se cumplen dieciséis años de su muerte. Y en cada fiesta de barrio, en cada emisora que pincha rhythm and blues, en cada grito de “¡A bailar!” que se eleva sobre una base de saxofón, King Coleman sigue vivo. Porque él no fue solo un cantante: fue el hombre que le puso voz a una de las fiebres de baile más grandes de la historia, y lo hizo con una energía que todavía hoy contagia. Hay artistas que construyen una carrera sobre un solo éxito. Y hay artistas que construyen un mundo alrededor de un solo grito. Carlton “King” Coleman perteneció a esta segunda estirpe. Su nombre está grabado en la historia del rhythm and blues por haber prestado su voz a “(Do The) Mashed Potatoes” , un hit de 1959 grabado con la banda de James Brown que se convirtió en una de las fiebres de baile más importantes de la era dorada del R&B. Pero reducir a King Coleman a esa canción sería un error. Fue cantante, DJ, actor, predicador bautista y, sobre todo, un entertainer de pies a cabeza, un hombre que dedicó su vida a hacer bailar a la gente. Carlton Coleman nació en Tampa, Florida, el 20 de enero de 1932, y falleció en Miami el 11 de septiembre de 2010, a los 78 años, a causa de una insuficiencia cardíaca. Dieciséis años después, su figura sigue siendo un recordatorio de que la música, cuando es verdadera, no envejece. De Tampa a Miami: el DJ que se convirtió en estrella King Coleman no empezó cantando. Empezó hablando. En los años cincuenta, se convirtió en disc jockey en Tampa, en la emisora WTMP, y después en Miami, en WFEC y WMBM. En una época en la que la radio era el principal vehículo para descubrir música nueva, Coleman se convirtió en uno de los DJs más populares de Florida. Su voz, cálida y enérgica, se colaba en las casas de miles de oyentes cada día. Pero Coleman no se conformó con pinchar discos. Quería estar en el otro lado del micrófono, ser él quien cantara. Y en 1959 llegó la oportunidad que lo cambiaría todo. “(Do The) Mashed Potatoes”: el grito que se convirtió en himno La historia de “(Do The) Mashed Potatoes” es una de esas anécdotas que definen una época. James Brown había planeado cantar él mismo el tema, pero una disputa con su discográfica lo impidió. Para evitar demandas, el productor Henry Stone decidió que la canción se publicara bajo el nombre de Nat Kendrick and the Swans, la banda del batería de Brown, y que fuera Coleman quien pusiera la voz. El resultado fue un himno de baile que se convirtió en un éxito nacional. Coleman no cantaba: gritaba. Su estilo era crudo, rasposo, lleno de energía. En lugar de entonar una melodía, enumeraba todas las formas posibles de preparar una patata —mashed, hash brown, French fried— mientras la banda de James Brown sostenía un groove imparable. Era una celebración del baile, de la fiesta, de la alegría de moverse. Y el público respondió. Le siguieron otros éxitos como “Mashed Potato Man” y “The Boo Boo Song” , canciones que confirmaron que King Coleman no era un one-hit wonder, sino una voz esencial del R&B de finales de los cincuenta y principios de los sesenta. Actuó en el legendario Apollo Theater de Nueva York y compartió escenario con leyendas como B.B. King y Jackie Wilson. El hombre de las mil voces King Coleman fue muchas cosas a lo largo de su vida. Fue cantante, pero...









