ISA CRUZ octubre 14, 2026
El cantante, teclista y compositor sevillano falleció el 14 de octubre de 1983 en Burgos, a los 35 años, tras un accidente de tráfico cuando regresaba de un concierto benéfico. Fue el líder de Triana, la banda que fusionó el flamenco con el rock progresivo y abrió un camino que nadie había transitado antes en España. Jesús de la Rosa Luque nació en Sevilla el 5 de marzo de 1948, en el número 147 de la calle Feria, en el barrio de la Alameda. Fue el menor de ocho hermanos, y creció en una casa donde la música no era un lujo, sino una forma de vida cotidiana. Su hermano Manuel tocaba en la Orquesta Macarena, y Jesús, todavía un adolescente, empezó a sustituirlo ocasionalmente en las actuaciones. De aquellos primeros escarceos con orquestas de verbena y ferias nació una vocación que ya no lo abandonaría. A finales de los sesenta fundó Los Nuevos Tiempos, un grupo de rock con letras en inglés en el que también militaban Manolo Rosa —futuro bajista de Triana y Alameda—, Rafael Marinelli y Gualberto, que años después se convertiría en guitarrista de Smash. El grupo se disolvió con el servicio militar, pero dejó una canción en castellano, “Cansado me encontré”, que ya apuntaba hacia el camino que Jesús recorrería después. Durante su estancia en Madrid por obligación militar, intentó unirse a Los Bravos. No lo aceptaron: su voz sonaba “excesivamente sevillana” para los propósitos comerciales de la banda. Fue una puerta que se cerraba, pero también un mensaje: el acento que le impedía encajar en el pop madrileño sería, años después, la seña de identidad que lo haría irrepetible. De Tabaca a Triana Antes de Triana existió Tabaca, un grupo de experimentación sin brújula comercial formado por Jesús, Emilio Souto y el guitarrista Eduardo Rodríguez Rodway. Grabaron un sencillo en Londres, pero la discográfica CBS intentaba imponerles una orientación que chocaba con su libertad creativa. La aventura duró apenas un año. Souto se marchó al norte, y Jesús y Eduardo regresaron a Sevilla. Allí, junto al baterista Juan José Palacios “Tele”, empezaron a ensayar un proyecto que combinaba rock y esencias flamencas. En un primer momento, Lole y Manuel formaron parte de la idea, pero el dúo decidió seguir su propio camino. Los tres músicos restantes, Jesús, Eduardo y Tele, se quedaron con el proyecto y lo bautizaron como Triana, en honor al barrio sevillano donde había nacido Tele. En el verano de 1974 grabaron su primer sencillo, “Luminosa mañana”, con la ayuda de Teddy Bautista, que les prestó instrumentos y les facilitó el acceso a los estudios. La grabación fue rechazada por todas las discográficas hasta que llegó a manos de Gonzalo García Pelayo, que la publicó en su sello Moviplay. Era el inicio de algo que nadie había hecho antes en España: rock progresivo con raíces flamencas, cantado en castellano, con letras que hablaban de la vida, la muerte y el destino. El Patio: el disco que cambió la historia del rock español En 1975, Triana publicó su álbum debut, El Patio, y el impacto fue inmediato. No era un disco de rock al uso: era una obra conceptual, con canciones largas, estructuras complejas, teclados atmosféricos y una voz —la de Jesús— que sonaba a quejío, a lamento antiguo, a algo que venía de muy lejos. Canciones como “Abre la puerta”, “Luminosa mañana” y “En el lago” se convirtieron en himnos de una generación que buscaba en la música algo más que entretenimiento. A El Patio le siguieron Hijos del agobio (1977), Sombra y luz (1979), Un encuentro (1980), Un mal...
