ISA CRUZ septiembre 24, 2026
El legendario saxofonista estadounidense falleció el 24 de septiembre de 2022 a los 81 años en su casa de Los Ángeles, rodeado de su familia. Discípulo de John Coltrane y figura central del free jazz y el jazz espiritual, su obra sigue siendo una de las más influyentes y veneradas del último medio siglo. Ferrell Sanders nació el 13 de octubre de 1940 en Little Rock, Arkansas. Creció en una familia musical, tomó el clarinete de niño y se pasó al saxo tenor en el instituto, donde su director de banda lo introdujo al jazz. Tras graduarse, se mudó a Oakland, California, donde estudió arte y música en el Oakland Junior College. En la escena de la Bahía de San Francisco era conocido como “Little Rock”, y allí amplió su repertorio con bebop, rhythm and blues, música clásica y free jazz, tocando con músicos como Ed Kelly y Smiley Winters. En 1961 se trasladó a Nueva York. Los primeros años fueron duros. No podía ganarse la vida con la música, empeñó su saxofón, aceptó trabajos no musicales y llegó a dormir en el metro. Fue en esa época cuando comenzó a usar el nombre “Pharoah”, sugerido por Sun Ra, y formó su primer grupo en 1963 con el pianista John Hicks, el bajista Wilbur Ware y el baterista Billy Higgins. Los años con Coltrane El punto de inflexión llegó en 1965, cuando se unió a la banda de John Coltrane. Su primera grabación con el saxofonista fue Ascension, en junio de ese año, y su debut como miembro regular del grupo se produjo poco después, en el Penthouse de Seattle. Coltrane había quedado impresionado por su sonido: áspero, sobrecogedor, capaz de producir armónicos y multífonos que desafiaban las convenciones del instrumento. Con Coltrane grabó Meditations (1965), Om (1965), Kulu Sé Mama (1965) y Live at the Village Vanguard Again! (1966). La relación entre ambos fue mucho más que profesional. Sanders absorbió la espiritualidad de Coltrane y la integró en su propia obra. Cuando Coltrane murió de cáncer en 1967, Sanders se encontró sin su mentor, pero también con una misión: continuar la búsqueda que ambos habían iniciado. Karma y el jazz espiritual En 1969, Sanders publicó Karma, el disco que lo consagró como líder por derecho propio. El álbum contenía una única pieza de casi 33 minutos, “The Creator Has a Master Plan” , con el pianista Lonnie Liston Smith y el vocalista Leon Thomas, cuyo yodel característico se convirtió en una de las señales de identidad del disco. Karma alcanzó el puesto 188 de la lista Billboard 200 en agosto de 1969 y se convirtió en un éxito comercial inesperado para un álbum de vanguardia. A Karma le siguieron Jewels of Thought (1969), Thembi (1971) y Black Unity (1971), este último una exploración de los ritmos africanos que marcaría una de las direcciones más importantes de su carrera posterior. Su música se alejaba del free jazz más incendiario de los sesenta para adentrarse en un territorio más espiritual y melódico, aunque sin perder nunca la intensidad que lo caracterizaba. Como él mismo dijo en una ocasión, su sonido era “oscuro, con más sentimiento”. Las décadas de exploración En los años setenta y ochenta, Sanders continuó grabando y girando sin descanso, explorando estilos que iban del modal al hard bop, pasando por el rhythm and blues. En 1994 viajó a Marruecos para grabar The Trance of Seven Colors con el músico gnawa Mahmoud Guinia, un disco que se convertiría en un referente de la fusión entre el jazz y las músicas del mundo. En 1988 recibió un Grammy por...









