ISA CRUZ septiembre 14, 2026
Hoy 14 de septiembre de 2024, se cumplen cuarenta y tres años de su muerte. Y en cada riff de slide guitar, en cada historia interminable sobre trenes y fantasmas, en cada canción que capturó el polvo y el sudor del Delta, Furry Lewis sigue vivo. Porque él no fue solo un bluesman: fue el último juglar de Memphis, el puente viviente entre los años veinte y la revolución del rock, y el hombre que le enseñó al mundo que el blues no es solo un género, sino una forma de sobrevivir. Existen artistas que graban discos para la historia. Y hay artistas que viven la historia en la calle, y en el proceso, se convierten en leyenda antes de que el mundo se acuerde de ellos. Furry Lewis perteneció a esta segunda estirpe. Fue guitarrista, cantante, compositor y, sobre todo, un narrador excepcional. Pero si hay algo que definió su vida, fue su relación con Beale Street: perdió una pierna en un accidente de tren, aprendió a tocar la guitarra con una navaja de bolsillo, grabó unos pocos discos en los años veinte que cambiaron la música, y luego desapareció en el olvido durante décadas, solo para ser rescatado por la generación que él mismo había inspirado. Sin Furry Lewis, el blues de Memphis no tendría su rostro más auténtico. Y sin Furry Lewis, el rock de los años sesenta y setenta habría sonado muy distinto. Walter E. “Furry” Lewis nació en Greenwood, Mississippi, el 6 de marzo de 1893, y falleció en Memphis, Tennessee, el 14 de septiembre de 1981, a los 88 años. Cuarenta y tres años después, su figura sigue siendo un recordatorio de que en la música, a veces, los mitos más grandes son los que se forjan en las esquinas y en las vías del tren. De Mississippi a las vías del tren: el accidente que forjó la leyenda Furry Lewis creció en el Delta de Mississippi, en el seno de una familia de aparceros. Desde joven, la música fue su refugio. Aprendió a tocar la guitarra de oído, absorbiendo los sonidos de los campos de algodón y las fiestas de los sábados por la noche. Pero su vida dio un giro drástico cuando era apenas un adolescente: mientras intentaba subirse a un tren en movimiento, sufrió un terrible accidente que le destrozó la pierna izquierda. En una época y un lugar donde la atención médica para un joven negro y pobre era inexistente, la pierna tuvo que ser amputada. Lewis se fabricó su propia prótesis con un trozo de madera y un palo de escoba. Pero el accidente también cambió su forma de tocar: al no poder sostener la guitarra de manera tradicional, comenzó a tocarla apoyada sobre su regazo o de pie, deslizando una navaja de bolsillo o un cuello de botella sobre las cuerdas. Así nació su inconfundible sonido de slide, un tono metálico, arrastrado y hipnótico que se convertiría en su sello personal. Los años de Vocalion: la primera voz del Delta A finales de los años veinte, Lewis se mudó a Memphis y se integró en la efervescente escena de Beale Street. Su talento era tal que en 1927 y 1928 fue llamado por el sello Vocalion para grabar en Memphis. De esas sesiones nacieron joyas absolutas del blues como “Kassie Jones” (una épica de quince minutos que cuenta la historia de un maquinista de tren), “I Will Turn Your Money Green” y “Big Chief Buffalo Nickel”. Sin embargo, la Gran Depresión golpeó la industria discográfica y los discos de blues dejaron de venderse. Las sesiones de Lewis...









