ISA CRUZ septiembre 10, 2026
Hoy 10 de septiembre de 2026, se cumplen cinco años de su muerte y en el South Side de Chicago, donde el blues se respira como el humo de un bar a medianoche, su guitarra sigue sonando. Porque Byther Smith no fue un músico de estudio: fue un superviviente, un contador de historias, un hombre que convirtió el dolor en arte y el arte en una forma de vida. Hay artistas que buscan la fama y hay artistas que, sencillamente, tocan porque es lo único que saben hacer. Byther Smith perteneció a esta segunda estirpe: un bluesman de Mississippi que aprendió el oficio en los campos de algodón, que compartió escenario con Muddy Waters y Howlin’ Wolf, y que durante décadas fue una figura fundamental del blues de Chicago sin necesidad de ser una estrella mediática. No buscaba el aplauso fácil. Buscaba algo más difícil: ser fiel a la música que llevaba dentro. Byther Claude Earl John Smith nació el 17 de abril de 1932 en Monticello, Mississippi, y falleció el 10 de septiembre de 2021 en Chicago, a los 89 años, rodeado de su familia. Cinco años después, su legado sigue vivo en cada acorde de su guitarra, en cada historia que contó con su voz áspera y cálida, y en la memoria de todos los que tuvieron la suerte de verlo tocar en los clubes del South Side. De los campos de Mississippi a los escenarios de Chicago Byther Smith nació en Monticello, Mississippi, aunque se crio en Jayess, un pueblo tan pequeño que apenas aparece en los mapas. Quedó huérfano muy joven y fue criado por sus tíos. Su primera experiencia musical fue el gospel: en su adolescencia, viajaba a distintas iglesias para cantar con su voz prodigiosa. Era un niño que creció entre himnos y espirituales, entre la fe y la pobreza, entre el consuelo de la música y la dureza de la vida en el sur segregado. Siendo adolescente, se marchó a Arizona para trabajar en un rancho de ganado. Allí, mientras trabajaba en la construcción, aprendió a tocar el contrabajo de la mano de jornaleros locales. Pero su interés por el boxeo preocupaba a su tía, que le compró una guitarra bajo eléctrica para animarlo a seguir el camino de la música. Fue una decisión que cambiaría su vida. A mediados de los cincuenta, Byther se mudó a Chicago con su esposa, Etta Mae. Su primo hermano, el legendario J.B. Lenoir, ya vivía allí, y fue él quien lo animó a quedarse y le enseñó a tocar la guitarra. Byther aprendió de los mejores: Robert Lockwood Jr., Hubert Sumlin, y sobre todo, Otis Rush, para quien trabajó regularmente como guitarrista rítmico. El aprendizaje de un bluesman Los primeros años de Byther Smith en Chicago fueron años de aprendizaje y supervivencia. Grabó algunos singles para sellos pequeños como Bea & Baby, Cruise y Apex en la primera mitad de los sesenta. Pero en 1965, regresó brevemente a sus raíces gospel con un grupo llamado The Gospel Travellers. No era una contradicción: era la misma voz, el mismo aliento, solo que aplicado a diferentes formas de contar la verdad. En los setenta, se unió a la banda residente de Theresa’s Tavern, uno de los clubes de blues más emblemáticos del South Side de Chicago. Allí trabajó durante cinco años, tocando a menudo con Junior Wells. Fue una época de formación intensiva, de noches largas y de aprendizaje junto a algunos de los músicos más grandes del género. En 1974, grabó varias pistas con Sunnyland Slim para el álbum She Got A Thing Goin’ On. Y...







